¿Qué se está perdiendo usted hoy en día?
Una paciente con cirugía en el hombro vuelve a la normalidad
Jennifer Dowdall, consultora de marketing y madre de dos adolescentes, es una persona activa con una vida ocupada. Ésta residente de Cincinnati de 43 años de edad viaja frecuentemente debido a su trabajo y participa en la vida escolar y deportiva de sus hijos, le encanta correr, cuidar de su jardín y redecorar su hogar junto a su esposo.
Sin embargo, recientemente, le fue difícil disfrutar de estas actividades. El incremento del dolor en el hombro no le permitía cuidar el jardín o salir a trotar. Sus actividades diarias también se deterioraron al punto en que utilizar el secador de cabello, sostener una cesta de ropa sucia o abrir la puerta de un restaurante, incluso conducir su automóvil, fueron demasiado difíciles de llevar.
"Al principio creí que había dormido mal, pero el dolor en el hombro seguía empeorando. No tenía fuerza en ese lado del cuerpo." Una cita con su médico de cabecera le clarificó lo que sucedía. Luego de observar su MRI, el médico le dijo a Jennifer que sufría de artritis y bursitis, y sospechaba que se hubiera desgarrado el manguito rotador.
El médico me dijo: "Con razón le duele".
Menos dolor, más bienestar
Derivaron a Jennifer a un cirujano ortopédico (def.), quien tomó un camino conservador para tratar su problema en el hombro. "Me inyectaron cortisona, que me ayudó mucho con la inflamación. También consulté a un fisioterapeuta 2-3 veces por semana, durante 5 semanas". El tratamiento incluyó colocar hielo en el hombro afectado y ultrasonido (ondas sonoras de alta frecuencia que viajan a través de los tejidos.)
Jennifer comenzó a notar mejoría, sentía menos dolor y más fuerza en el hombro. "Me sentí alentada. Pero cuando dejé la fisioterapia, volví a sentir incomodidad en el hombro. No podía hacer las cosas que quería hacer en mi vida".
Discutió sus opciones con el cirujano y descubrió que era candidata a una cirugía artroscópica, un procedimiento mínimamente invasivo que podría acelerar la recuperación y minimizar la cicatrización.
"Había dejado de lado tantas cosas, las cosas que me gustaban y las cosas que necesitaba hacer. Finalmente, me pregunté qué me estaba perdiendo y qué era importante para mí". Esto la ayudó a tomar una decisión. Ella quería ser una persona activa en ese momento y, con suerte, en el futuro. También comprendía que posponer el tratamiento podría significar que toda reparación futura fuera más difícil.
Jennifer decidió someterse a una cirugía artroscópica para reparar su hombro.
La continuación de la historia
Una vez que se decidió, tomó la preparación para la cirugía como cualquier otro desafío. Practicó usando una sola mano para vestirse y maquillarse. Y habló con otras personas que se habían sometido a la cirugía para preguntarles cómo había sido la recuperación.
El Día de San Valentín, el cirujano ortopédico de Jennifer realizó la cirugía artroscópica. "Una vez dentro del hombro, descubrieron que no tenía un desgarro, sino un bulto óseo (def.) en el acromion (def.). El tendón del manguito rotador estaba pinzado entre la cabeza del húmero (def.) y la superficie interna del acromion". Para tratar el pinzamiento (compresión) del manguito rotador, se realizó una descompresión subacromial para quitar el bulto óseo. El equipo quirúrgico también trabajó en su bursitis y artritis. "¡Me limpiaron!", comentó Jennifer.
En pocos días, Jennifer comenzó con fisioterapia durante varias semanas. Las medicinas para el dolor también la ayudaron. Logró volver a trabajar en una semana. "El cirujano hizo un gran trabajo y fue muy comprensivo antes y después de la cirugía. Hizo solamente lo necesario durante la operación. Yo estaba contenta de que pudiera hacer todo lo necesario desde el punto de vista de la artroscopía".
Jennifer también estaba complacida de que las cicatrices fueran mínimas. "Tenia dos pequeñas incisiones, y una es prácticamente invisible ahora", dijo.
Reflexionando
Los meses de dolor e inmovilidad siguientes a la cirugía la ayudaron a tener una nueva perspectiva: "Me di cuenta de que todo el proceso se trataba de escuchar a mi cuerpo y ocuparme de él", comentó Jennifer.
"Esto es lo que le preguntaría a las personas con problemas en el hombro: ¿Qué se están perdiendo hoy en día? ¿Por qué esperar para consultar al médico? Es posible volver a la normalidad. Es posible disfrutar nuevamente de su vida".